Antes de nada, respira y comprueba lo obvio
Pasa más de lo que parece: la puerta se cierra sola con un golpe de viento, sales a tirar la basura sin pensar y se queda encajada, o simplemente no encuentras las llaves en el bolso. Lo primero, antes de nada, es comprobar si hay otra vía de entrada razonable: una ventana que sueles dejar entornada, una puerta trasera, o un familiar con copia que pueda acercarse en poco tiempo.
Lo que no conviene hacer
Es tentador intentarlo con una tarjeta o un alambre después de ver un vídeo, pero la mayoría de las veces esto solo empeora la cerradura: se dobla el pestillo, se raya el bombín o, en el peor de los casos, se rompe algo dentro y lo que era una apertura sencilla se convierte en un cambio de cerradura completo. Si tienes claro que vas a necesitar ayuda profesional, cuanto antes lo aceptes, menos vueltas le das al problema.
Qué información tener lista antes de llamar
Cuando llames a un cerrajero, ayuda mucho tener a mano: la dirección exacta (incluyendo referencias si es una zona rural o una urbanización), el tipo de puerta (madera, metálica, acorazada) y, si lo sabes, la marca del bombín o si es una llave de gorja antigua o de perfil europeo. Con esos datos puedo darte un precio orientativo por teléfono antes de salir hacia allí.
Qué esperar cuando llega el cerrajero
Un cerrajero serio te pedirá el DNI y alguna prueba de que vives allí antes de abrir la puerta: es un procedimiento normal para evitar aperturas fraudulentas, no desconfianza hacia ti. Después, la prioridad debería ser siempre abrir sin romper nada si es posible, y solo si el bombín está muy dañado se plantea una vía más invasiva, explicándotelo antes de actuar.